Ella aprovechó para ir a maquillarse, se pintó y vistió como pudo, al menos para dar un poco de miedo.
Y bajó en silencio las escaleras. Se colocó detrás del sofá y salió de repente dando un fuerte chillido.
Él se asustó pero luego le dio la risa nerviosa. Siempre tenía esas pequeñas cosas que a él le sorprendían y él siempre tenía esa sonrisa que a ella le encantaba.
-Hasta con esas pintas eres una princesa, mi princesa.
Se tumbó con él en el sofá.- Siempre he esperado y soñado con este día.- Le cogió la mano y se la pasó por encima quedando abrazados.
-Yo siempre he soñado tenerte aquí y no soltarte.
-Pues no lo hagas.- Se giró y le dio un beso, suave, tierno. Empezaba noviembre.
pdt: no voy a seguir escribiendo aquí el relato
porque ya lo he mandado al concurso así que
lo he borrado de aquí, pero iré haciendo subiendo
pequeños textos escritos por mí.

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