Y allí estaba ella, temblando aún por la situación. Él la miraba y ella le miraba a él pero solo veía su reflejo, aunque le faltaba esa sonrisa deslumbrante, esos ojos brillantes. Le faltaba lo que ella necesitaba.
De repente él lo vio en sus ojos, de un momento a otro caería una lágrima por su cara, se acerco a ella, le cogió la mano con fuerza, la miro a los ojos y le susurró un -sigo contigo, y te amo- que retumbó toda su cabeza. Cuando como si un grifo estuviera abierto y se oyera la gota caer, "cloc" la lágrima calló. Ella se abrazó con fuerza al cuerpo de él, robusto, fuerte y él le correspondió.
-Nunca más te vuelvas a alejar de mí, porque sin ti no soy yo y sin ti no tengo vida.- Dijo ella entre sollozos.

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